Aunque sus orígenes no están del todo claros, se cree que el BlackJack es de origen francés y que se desarrolló en el siglo XVIII. En su tierra natal llegó a los casinos bajo el nombre "vingt-et-un" (21) y luego viajó a Estados Unidos, donde alcanzó su mayor auge allá por el 1800. Como muestra de su popularidad, basta mencionar que recién en 1931 -más de un siglo después- fue legalizado el juego en Nevada; o sea, dentro o fuera de la ley, el Blackjack se impuso en las mesas de apuestas.
Ya llegando a la década de los 60, se hizo popular la teoría de aplicar las matemáticas al juego para obtener mejores réditos de las apuestas realizadas. En 1956, Roger Baldwin publicó sus descubrimientos en la "Optimum Strategy in Blackjack" (Estrategia Óptima en el Blackjack), la primera guía estratégica para este juego. Y seis años después, el profesor Edward O. Thorp lo siguió con “Beat the dealer” (Vence al croupier), donde profundiza los métodos y utiliza sistemas más complejos, que integraban máquinas de cálculo.
Basándose en estas publicaciones, los jugadores comenzaron aplicar la técnica del conteo de cartas y podían predecir cuál sería la mejor jugada al llegar su turno. De todos modos, esto no pasó desapercibido para los casinos, que modificaron las reglas y complejizaron el juego.